El acero laminado en frío destaca por su mejor acabado superficial y sus propiedades mecánicas mejoradas, lo que lo convierte en un componente importante de la fabricación moderna. La técnica de estirado en frío consiste en hacer pasar varias barras de acero calentadas a través de una matriz de conformación. Esto reduce el diámetro de la barra y, simultáneamente, aumenta su longitud. El producto resultante es más resistente y preciso que los productos laminados en caliente. Asimismo, mejora el acabado superficial, lo que hace que el acero laminado en frío sea adecuado para aplicaciones con requisitos estéticos.
En el caso de la industria automotriz y de la construcción, el acero laminado en frío mejora la vida útil y la fiabilidad del producto, ya que puede funcionar en aplicaciones donde los componentes están sometidos a un alto grado de esfuerzo y abrasión. La capacidad de una sección determinada de acero laminado en frío para mantener su forma en condiciones extremas adversas es lo que impulsa su selección en aplicaciones de alta importancia dentro de los conjuntos mecánicos. Las configuraciones disponibles de acero laminado en frío y sus geometrías de sección transversal son prácticamente ilimitadas, lo que facilita la selección por parte de los ingenieros de diseño y fabricación.
Con el avance de las industrias globales, se prevé que la demanda de acero laminado en frío seguirá creciendo. Nuestras capacidades innovadoras y nuestro enfoque en la calidad nos han situado por delante de la competencia en este sector.